El Castillo Muro Cicatriz

Pero de golpe y porrazo, como si hubiéramos cruzado un invisible dintel, la tormenta quedaba a nuestras espaldas, tan nítida y marcada que daba una clara idea de su mágico origen, en el ojo de aquel huracán de arena se pintaba una perfecta esfera alrededor de un castillo, y este debía ser el “Muro Cicatriz”…

El castillo en realidad se asentaba en el fondo de la cuenca de un viejo volcán inactivo, ahora era un tétrico lago que dejaba un islote de piedra negra a la vista sobre el que se sentaba la construcción, con un solo acceso, un ancho puente que conectaba el baluarte con una barbacana medio derruida.

En cuanto comenzamos a descender al sulfuroso valle, Sentencia y Borpal divisaron orcos en las almenaras de la barbacana. Aunque la verdad es que no ejercieron mucha defensa. Solo uno quedó con vida, y nos confesó que no eran asaltantes ni vivían en el castillo, su tribu se había dedicado durante generaciones a defender las puertas, pero después de nuestro ataque él era el último. A pesar de las caras de los Mazáurea, Sentencia lo dejó en libertad y este no tardó en alejarse.

Lo más siniestro al comenzar a cruzar el puente fue la sensación de sentirnos observados, los miles de pájaros que cubrían el cielo sobre el castillo parecían observarnos, pero ahí no acabó, cuando estábamos a medio camino una caballería esquelética se nos abalanzó, pero Tek, los bombardeó y poco pudieron hacer, pero para lo que no estábamos preparados fue para un dragón sombrío, una criatura casi única, y bastante poderosa, que nos hizo huir.

Día 3 de Arodus de 4716

Con una buena organización y valiéndonos de nuestras virtudes, nos adentramos poco a poco en el castillo, hasta que nos topamos con el verdadero guardián de las puertas y la primera horrible sorpresa del castillo.

Una amorfa criatura, de hediondo olor y cuerpo en descomposición. Una abominación que gritaba de manera tan espantosa que arrancaba el alma del cuerpo. Y aquí mismo descubrimos la horrible hambre del castillo, Borpal y yo misma caímos en el combate, nuestras almas fueron absorbidas por el edificio, que en realidad estaba de alguna manera vivo y devoraba las almas de los caídos.

A mis compañeros, no les quedó otra que seguir adelante, pues querían recuperar nuestras inmortales almas y la de Esmeralda también, que ya había sido atrapada nada más cruzar las puertas del castillo, algo que nos debía haber alertado, aunque lo cierto es que al carecer ella de cuerpo y residir en la baraja, nos había hecho dudar.

Una habitación más allá, entablaron una corta conversación con una bruja, esta reveló que existían cuatro guardianes en el castillo, y cada uno de ellos defendía un sello que mantenía con vida al “castillo” que ya era tan poderoso que se manifestaba.

De entre todos los guardianes, optamos por Belshallam, pues a pesar de parecer el más poderoso, un dragón de la umbra, también era claramente el que estaba más enemistado con Zon Kuthon, y quizás podíamos llegar a un acuerdo con él. Tuvieron que andarse con cuidado, pues el dragón tampoco conocía sus intenciones, pero al parecer de muy buena gana el dragón se dejó que le arrancasen una garra, llevaba cientos de años atrapado y lo hacía de buena gana.

La segunda opción se debatió algo más: Un semi-liche que guardaba la torre de hechicería cuya filacteria atesoraba el “castillo”, una diablesa que capitaneaba las tropas de Zon Kuthon y que había sido destinada a defender el castillo, la cual probablemente estaría dispuesta a negociar y un paladín de Zon Kuthon, que había perdido la vida y vuelto como un poderoso guardián no-muerto, de las puertas del castillo, junto con su séquito de sombras, espíritus y fantasmas.

Las opciones parecían terribles así que finalmente todos estuvieron de acuerdo en tantear a la diablesa.

Esta como habían imaginado, estaba dispuesta a romper su sello y así poder irse del castillo, en el que según ella ya llevaba demasiado tiempo encerrada. Pero claro, no lo iba a hacer tan fácilmente, así que dio su palabra de que si acababan con el semi-liche y con el guardia negro, ella cumpliría su parte y rompería el cuarto sello.

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